Un día estas de baja por ansiedad y al siguiente ganas el Premio Fandom
O cómo mi infierno personal me llevó a escribir una novela ambientada en él
Empecemos por lo importante, ¡sí! ¡Has leído bien! ¡Soy la ganadora del III Premio Fandom!
El sábado pasado se anunció algo que lleva quemándome en la lengua desde enero y que me hace inmensamente feliz: ganar el Premio Fandom supone que vuelvo a publicar después de una época muy difícil.
¡Y no podía estar más feliz!
Pero antes de ponernos a celebrar, déjame contarte cómo he llegado hasta aquí.
Soy maestra interina
Eso significa que cada año trabajo en un colegio distinto con metodologías distintas, horarios distintos, alumnos distintos, compañeros distintos… Y nunca ha sido un problema para mí. Hasta el año pasado.
Durante el curso 24/25 estuve destinada en un colegio que de primeras parecía bueno. Era diferente de otros en los que había trabajado y exigía mucho de mí como profesora, pero estaba dispuesta a hacerlo y dar lo mejor de mí misma para que mis alumnos aprendieran y tuvieran una experiencia educativa positiva el tiempo que nuestros caminos coincidieran.
Y es que mi clase me dijo que habían tenido muchísimas profesoras desde que comenzaron la primaria y que algunas no habían durado más que unos pocos meses. Yo me dije que a mí eso no me pasaría, que podía con ello. No tardé en darme cuenta de lo equivocada que estaba. De lo ingenua que había sido.
Quizás alguna vez te has topado con un trabajo de esos en los que, da igual cuánto hagas, cuántas horas de tu vida entregues, nunca es suficiente. Siempre debes estar disponible, siempre debes dar un poco más de ti porque si no ni eres una buena trabajadora ni llegas a los mínimos exigidos.
Eso me pasó a mí durante los primeros meses en ese colegio. Pasaba horas de mi tiempo libre preparando materiales y planificando cosas que deberían estar hechas ya y sacrificaba tiempo con mi hijo de un año y medio por el trabajo. Mi hijo lo notó y fui consciente de ello. Y dolió, claro que dolió.
En noviembre del año 2024, mi doctora me propuso darme la baja por ansiedad
Pero le dije que no, que con una reducción de jornada podría con ello. No iba a «abandonar» a mis alumnos por una tontería como la ansiedad.
Así que empecé enero trabajando (y cobrando, claro) un tercio menos y volviendo a dedicar tiempo a mi hijo. Pero a algunas de mis compañeras no les terminó de gustar mi «falta de compromiso».
Así que tras dos meses más de malas caras, reuniones que parecían encerronas y volver llorando a casa mientras conducía, acabé en el médico y, ahí sí, mi doctora me dio la baja por ansiedad y posible depresión.
Voy a ahorrar la descripción de mis meses de baja. Solo diré que hasta septiembre no volví a trabajar, en otro colegio esta vez, y que durante el tiempo que estuve de baja hice muchas cosas para superar la ansiedad y volver a sentirme yo misma.
Y una de ellas fue escribir Condenados
La escribí sin pretensiones, después de escuchar Highway to Hell mientras volvía de una sesión con mi psicóloga y porque necesitaba plasmar el Infierno de una forma distinta al que había vivido yo misma durante meses.
Necesitaba una novela para experimentar, reírme, disfrutar y empaparme de rock&roll.
Una novela que podía haberse quedado en el cajón, pero que, gracias a los empujones necesarios acabó en la bandeja de entrada del Premio Fandom.
Y en enero de 2026, sintiéndome al fin yo misma y un año después de saber que mi trilogía de fantasía quedaba descatalogada por segunda vez (puedes imaginar lo que esa noticia le hizo a mi ansiedad), descubrí que mi novela le había gustado tanto al jurado que había ganado.
Así que podemos decir que mi paso por el infierno me llevó a ganar gracias a una novela ambientada en él.
Y podrás saber a qué se enfrenta Elena, la protagonista, el 3 de septiembre.
¡Nos vemos en la próxima!



